Perspectiva de la diáspora en el FEMI en Nueva York

Perspectiva de la diáspora en el FEMI en Nueva York

Llevando la diáspora al escenario global

El Foro de Examen de la Migración Internacional (FEMI) constituye el principal espacio mundial en el que los Estados Miembros evalúan los avances en la aplicación del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular (PMM). En un contexto marcado por una creciente polarización política, el FEMI ofreció algo cada vez más excepcional: un espacio para el diálogo, la reflexión compartida y la definición colectiva de orientaciones para fortalecer la gobernanza de la migración.

Sin embargo, más allá del intercambio intergubernamental, persiste una cuestión fundamental: ¿Cómo asegurar una inclusión real de las personas más afectadas por las políticas migratorias en estos espacios de diálogo? Las personas migrantes, cuyos derechos humanos el PMM busca promover y proteger, incluidas las comunidades transnacionales y las diásporas, siguen estando insuficientemente representadas en los espacios formales de formulación de políticas.  

El más reciente FEMI, celebrado en Nueva York en mayo de 2026, contó con la participación dentro de la delegación alemana de Rania Kinfe, presidenta de la Ethiopian Diaspora Women's Association (EDWA), quien asistió al Foro invitada por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ). Su participación contribuyó a que las voces de la diáspora estuvieran representadas en los espacios de diálogo sobre políticas migratorias, aportando al Foro perspectivas y experiencias desde la diáspora y la sociedad civil. 

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Rania durante la Audiencia con Múltiples Partes Interesadas

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Rania Kinfe, Presidente de EDWA

Uno de los principales mensajes que surgieron durante los debates del FEMI fue el creciente reconocimiento del papel de las diásporas como actores clave de los sistemas migratorios, y no únicamente como destinarias de estos procesos. Aunque cada vez más Estados están desarrollando mecanismos para incorporar sus contribuciones de forma estructurada, se puso de manifiesto que la inclusión de las diásporas debe ir más allá del reconocimiento formal. La participación de Rania en el FEMI, como una de las pocas representantes de la sociedad civil de la diáspora que formó parte de una delegación nacional, puso de relieve la brecha que aún persiste entre las experiencias vividas y los marcos de políticas públicas que orientan la gobernanza de la migración. 

El Foro me dio un espacio para representar las voces de la diáspora y de la sociedad civil. Se convirtió en algo mucho más grande que nuestra asociación de mujeres etíopes.

Rania Kinfe

Su participación incluyó intervenciones en la Audiencia con Múltiples Partes Interesadas, en la mesa redonda sobre el fortalecimiento de las vías de migración regular, y en otros eventos paralelos del Foro. Estos espacios permitieron un intercambio directo con representantes gubernamentales y actores no estatales. Rania aprovechó la creciente visibilidad de la diáspora para poner de relieve la necesidad de institucionalizar la participación de la diáspora en los procesos políticos y de incluirla como socio estratégico en la gobernanza migratoria.

Basándose en el trabajo de EDWA con mujeres y redes de la diáspora en comunidades africanas, expresó su preocupación por el aumento de los retornos desde países europeos y los desafíos que ello plantea para garantizar un retorno seguro y digno, así como una reintegración sostenible. Asimismo, abogó por el reconocimiento de las organizaciones y actores de la diáspora, en particular de las mujeres, como socios en igualdad de condiciones en la búsqueda conjunta de soluciones a estos desafíos y en la formulación de respuestas de política pública a lo largo de todo el ciclo migratorio, desde los países de origen, tránsito y destino.

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Rania sobre el compromiso de la diáspora

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La contribución de Rania en una Mesa Redonda

A lo largo de su participación en el Foro, Rania destacó varios avances positivos en los diálogos globales sobre migración, como el mismo FEMI. Valoró especialmente que la migración fuera presentada no como una carga, sino como una fuente de enriquecimiento, respaldando con datos y evidencias las contribuciones sociales, económicas y culturales de las personas migrantes. 

Más importante aún, identificó señales de un cambio gradual hacia el reconocimiento de los actores de la diáspora como actores clave, con conocimientos técnicos, experiencia práctica y capacidad de acción. 

Rania señaló “modelos prometedores” de integración de las estructuras de la diáspora en las instituciones públicas, como el Ethiopian Diaspora Service (EDS) y el Diaspora Affairs Office, Office of the President (DAOOP) de Ghana, adscrita a la Presidencia, que colaboran con actores como GIZ para canalizar los conocimientos y las contribuciones de las diásporas al desarrollo.  

Además, la EDWA, fundada en 2024, ha establecido sólidas relaciones con actores gubernamentales e institucionales tanto en Alemania como en Etiopía y se ha integrado en estructuras pertinentes de cooperación y diálogo.  

A pesar del impulso generado en los últimos años, la representación y la visibilidad de las diásporas en los espacios institucionales aún no se han traducido en cambios estructurales, y su participación en foros globales como el FEMI sigue siendo desigual y frágil. Rania calificó el apoyo de la delegación alemana de “increíble”, señalando cómo una inclusión efectiva puede reforzar la confianza y el impacto, pero también observó que tales prácticas siguen siendo la excepción. Alemania y Canadá se encontraban entre las pocas delegaciones nacionales que incluían a representantes de la sociedad civil, lo que pone de relieve tanto los avances como la falta de enfoques coherentes en materia de mecanismos participativos entre los distintos Estados. Además, un número significativo de actores de la sociedad civil entre otros no pudieron estar presentes en la sala, debido a restricciones de visado y a una capacidad limitada para participar. En su opinión, esta situación dificulta la aplicación efectiva del enfoque pansocial promovido por el PMM, lo que plantea importantes cuestiones sobre el carácter inclusivo de los actuales procesos de gobernanza migratoria.  

El fortalecimiento de las redes de la diáspora y la intensificación de su cooperación con actores gubernamentales indican un avance importante; sin embargo, como señaló Rania, “hemos construido algo importante, pero aún parece frágil”. El reto ahora consiste en aprovechar este impulso para consolidarlo en estructuras duraderas que permitan sostener y fortalecer la participación de las diásporas a largo plazo.

Un factor clave que permitió la participación de la diáspora en el FEMI fue el apoyo proporcionado por el Programa de la GIZ “Fortaleciendo la política migratoria orientada al desarrollo” (MEG), que desempeñó un papel fundamental en facilitar la participación, fortalecer las capacidades de liderazgo y promover el acceso a espacios de diálogo político. 

Para muchas de las personas participantes, estas estructuras de apoyo van más allá de una función meramente logística: son un elemento esencial para garantizar la continuidad necesaria que les permita participar de manera efectiva en espacios a los que, de otro modo, difícilmente tendrían acceso.

MEG entiende ambos lados: la diáspora y el panorama político. Construye el puente entre ellos. Sin ese apoyo, much*s de nosotr*s nos quedamos entre dos mundos.

Rania Kinfe

El desarrollo futuro de estos marcos de apoyo sigue siendo un importante tema de reflexión. A medida que continúan los debates sobre el futuro de los programas para la diáspora, crece el interés por cómo se pueden reforzar aún más los mecanismos facilitadores establecidos por programas como el MEG.

Como destacó Rania, la continuidad de este apoyo ha sido fundamental para generar visibilidad, crear redes y fomentar el compromiso a largo plazo de las organizaciones de la diáspora, lo que ha contribuido a conectar las realidades de las comunidades con los procesos políticos de manera significativa. Preservar y fortalecer estos vínculos será esencial para garantizar una participación significativa de la diáspora a lo largo del tiempo

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El salón de sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York

El FEMI pone de manifiesto hasta qué punto la gobernanza migratoria mundial depende de espacios en los que sea posible el diálogo internacional y se puedan escuchar voces diversas. Tal y como refleja la experiencia de Rania, la participación en foros como este va más allá de abrir puertas: permite que las experiencias vividas influyan en las políticas, aporta credibilidad a las voces infrarrepresentadas y refuerza la legitimidad de la propia gobernanza migratoria.

Sin embargo, el reto que se plantea sigue siendo si este impulso creciente puede traducirse en la práctica institucional. Sin este cambio, la inclusión corre el riesgo de seguir siendo una excepción en lugar de convertirse en parte integral de la gobernanza migratoria, perdiéndose así la perspectiva única que los actores de la diáspora pueden aportar a los procesos políticos. Actores de la diáspora como Rania demuestran lo que es posible cuando existen esos puentes. El desafío consiste ahora en garantizar que estos mecanismos de participación dejen de depender de iniciativas puntuales y se institucionalicen como parte permanente de la gobernanza internacional de la migración.