Mi historia migratoria comenzó cuando llegué a Alemania por primera vez a la edad de 16 años como parte de un programa de intercambio. Durante este período, viví con dos familias anfitrionas, que me introdujeron en la cultura y el estilo de vida alemanes. A lo largo de los años, participé en varios formatos que me trajeron de vuelta a Alemania, incluyendo una pasantía en el Bundestag alemán y una maestría. En 2016, sin embargo, me mudé a Alemania de forma permanente, donde vivo desde entonces.
Me veo a mí misma como una "migrante circular" que se siente fuertemente conectado tanto con Alemania como con Albania. Esta dinámica ha dado forma a mi identidad y me imagino seguir viajando entre estos dos países, manteniendo las conexiones y contribuyendo a ambas sociedades.