Nancy Cuenca

Nancy aprendió a tejer a los ocho años, estando aún en la escuela. Empezó haciendo paneras, y con el tiempo, enseñó a tejer también a sus vecinas, primas y compañeras. A los diecisiete años, Nancy ya tenía experiencia trabajando con la paja toquilla y elaboraba artesanías, pero le faltaba un espacio donde entregar su trabajo y seguir creciendo. Entonces, una compañera le habló de la Cooperativa Unión Cañari.
Nancy llegó con sus tejidos a la Cooperativa y fue bien recibida. Aunque al inicio sólo entregaba los productos para su venta, ingresó oficialmente como socia de la cooperativa hace dos décadas. Desde entonces Nancy no solo teje. Comparte lo que sabe, acompaña a otras compañeras, y sigue aprendiendo junto a ellas.
Nancy es de la comunidad de Cuitún, provincia del Cañar. Su comunidad ha sido afectada por la migración; muchas personas han partido. “Han migrado bastantes y ahí hemos quedado solo los antiguos, que sabemos tejer”, cuenta Nancy.
Para Nancy, su participación en el proyecto DiO “Mujeres caminando juntas”, llevado adelante por IBZ y Fundación Crea Tu Espacio, e impulsado en Cañar por el programa MEG de GIZ, le ha dado nuevas esperanzas para el futuro del tejido; ella habla de exportación, sueña con llegar a nuevos mercados y nuevos clientes con sus productos.
Yo quisiera que vengan todos a comprar, locales, turistas, todos. Y que valoren el tejido. Nunca en la cooperativa mandamos a tejer a otras personas. Somos nosotras mismas, tejemos con nuestras propias manos
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